Día Internacional de la Juventud | 1 de cada 5 jóvenes en América Latina ni estudia ni trabaja: la urgencia de actuar frente a una exclusión con rostro de mujer
América Latina y el Caribe enfrentan una crisis silenciosa que hipoteca su desarrollo a largo plazo: el desperdicio del talento de sus nuevas generaciones. Según datos de la CEPAL, la OIT y el Banco Mundial, aproximadamente el 20% de los jóvenes de la región —uno de cada cinco— se encuentra en situación de exclusión, sin acceso a educación ni al mercado laboral. Esta desconexión se agrava en un escenario donde la informalidad laboral supera el 50%. Sin embargo, la brecha más alarmante es la de género: la evidencia oficial advierte que el 70,6% de los jóvenes excluidos son mujeres. Relegadas históricamente a labores de cuidado no remuneradas, pierden la oportunidad de adquirir las competencias indispensables para el siglo XXI, perpetuando los ciclos de pobreza y privando a la economía regional de un talento vital. "Las oportunidades de la juventud no pueden depender del lugar del planeta en el que se haya nacido", comentó Matías Figueroa, Director de Programas Europa de Ayuda en Acción. Bajo esta premisa, Ayuda en Acción ha asumido el liderazgo para revertir esta realidad, demostrando que la desigualdad no es un destino inevitable, sino una suma de barreras que pueden derribarse. Durante el año 2025, la organización acompañó a 499.358 jóvenes en América Latina (de las cuales 256.258 fueron mujeres), facilitando su transición desde la educación hacia el empleo digno y el emprendimiento. Para lograrlo, la ONG interviene directamente en los territorios mediante proyectos que responden a las necesidades reales del mercado, como por ejemplo:
Romper el ciclo a través de la innovación La transformación macroeconómica que propone Ayuda en Acción se refleja en historias de vida como la de Alison Janeth Íñiguez Rodríguez, una ingeniera ambiental de 28 años en Potosí, Bolivia. Tras enfrentarse al desempleo juvenil, se formó con la organización como piloto certificada de drones de precisión y hoy es cofundadora de Aviadoras del Futuro. Esta asociación, liderada íntegramente por mujeres rurales, está modernizando la fruticultura andina mediante tecnología aeroespacial: utilizan sensores infrarrojos y ultravioletas para detectar plagas de forma temprana, optimizar el uso del agua y sustituir químicos contaminantes por bioinsumos. Para estas jóvenes, el impacto trasciende lo económico, ya que no solo ofrecen un servicio técnico, sino que buscan democratizar la tecnología, proteger la tierra y demostrar el poder del emprendimiento rural femenino. Su éxito valida los datos de la CEPAL: la educación técnico-profesional permite a los jóvenes incrementar sus ingresos en un 41% en promedio y eleva la ocupación femenina hasta en 19 puntos porcentuales. Para Ayuda en Acción, la urgencia de actuar es innegable. “Estamos ante una crisis de talento y equidad sin precedentes. Si no flexibilizamos los trayectos formativos, conectamos las aulas con la economía digital y abordamos la carga de cuidados no remunerados que recae sobre las mujeres jóvenes, América Latina corre el riesgo de quedar rezagada en la transformación tecnológica, profundizando las brechas históricas de exclusión”, advierte Matías Figueroa, Director de Programas en Ayuda en Acción. |
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