Países de Mesoamérica identifican oportunidades para fortalecer sus sistemas alimentarios y preservar su patrimonio agrícola con apoyo de AMEXCID y FAO
Del 22 al 24 de septiembre, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reunieron en la Cancillería mexicana a alrededor de 40 participantes, entre autoridades de los gobiernos de Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y República Dominicana; funcionarios de la AMEXCID; delegados de la FAO en los países; especialistas técnicos; representantes de espacios parlamentarios y académicos; y jóvenes vinculados al Foro Mundial de la Alimentación, para intercambiar experiencias y herramientas en materia de seguridad alimentaria, desarrollo rural y sistemas agroalimentarios.
La actividad central: el evento “Diálogo Mesoamericano de Alto Nivel: instrumentos, mecanismos y programas para la transformación sostenible de los sistemas agroalimentarios”, organizado en el marco de Mesoamérica sin Hambre, programa de cooperación Sur-Sur y triangular impulsado conjuntamente por el Gobierno de México, a través de la AMEXCID, y la FAO. La agenda se extendió a Tlaxcala, donde las delegaciones participaron en la inauguración de una escuela dedicada al Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) Metepantle.
Durante las jornadas se abordaron herramientas relacionadas con diálogo parlamentario, generación de evidencia, nutrición, participación juvenil y patrimonio agrícola. Las delegaciones analizaron su aplicación a las prioridades de cada país e identificaron oportunidades de cooperación, para aprovechar capacidades y conocimientos frente a desafíos comunes.
Mesoamérica sin Hambre presentó y puso a disposición de los participantes mecanismos, programas y experiencias de trabajo conjunto con instituciones, gobiernos locales, organizaciones de productores y comunidades; soluciones que se han probado en territorio y adaptado más allá de los mismos, y que han generado metodologías y evidencia para orientar políticas y programas públicos, instrumentos institucionales y marcos normativos frente al hambre y en favor del desarrollo rural.
Esta forma de trabajo se ha aplicado en ámbitos como agricultura familiar, alimentación escolar, compras públicas y acceso a mercados, sistemas de captación y aprovechamiento de agua de lluvia, pesca artesanal, bioinsumos, bancos de semillas y producción sostenible, entre otros temas relacionados con los medios de vida rurales y la seguridad alimentaria.
Uno de los temas del encuentro fue el importante papel de los parlamentos en la construcción e implementación de legislación vinculada a garantizar el derecho a la alimentación. En este ámbito, se presentaron el Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe y de la Alianza Parlamentaria Iberoamericana y Caribeña por la Seguridad Alimentaria, plataformas que, respaldadas por la FAO, la AMEXCID y la Cooperación Española, favorecen el diálogo y la cooperación entre legisladores de distintos países y bancadas.
Por su parte, el Observatorio del Derecho a la Alimentación de América Latina y el Caribe presentó su experiencia como una red de universidades que genera evidencia, investigación, conocimiento y capacidades para una toma de decisiones sólida; promueve la vinculación de la academia con los procesos de formulación, implementación y evaluación de políticas públicas.
En materia de nutrición, las delegaciones conocieron el enfoque de las Guías Alimentarias Basadas en Sistemas Agroalimentarios (GABSA), que permiten abordar de manera integrada alimentación y nutrición, e incorporar aspectos como la salud, la sostenibilidad ambiental, la cultura alimentaria y el desarrollo rural como referencia para políticas y programas nacionales.
También, la FAO brindó a los participantes un panorama actualizado de las cifras del hambre y la malnutrición en la región, publicadas en El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI, 2026), publicación realizada conjuntamente por FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Asimismo, el encuentro permitió acercar a los países la experiencia de los Capítulos Nacionales de Juventud del Foro Mundial de la Alimentación, espacios de organización y participación desde los cuales los jóvenes pueden identificar retos relacionados con los sistemas agroalimentarios, desarrollar propuestas y participar en procesos de política pública; las delegaciones podrían vincular este modelo con los espacios de participación juvenil existentes en sus países.
El Diálogo también dedicó un espacio a los SIPAM, iniciativa de la FAO que reconoce sistemas agrícolas desarrollados y mantenidos por comunidades a lo largo de generaciones, en los que convergen la producción de alimentos, la conservación de la biodiversidad, los conocimientos tradicionales y formas de manejo de los recursos naturales adaptadas a las condiciones locales.
Mesoamérica es rica en diversidad agrícola, cultural y biológica, y destaca por la permanencia de conocimientos y prácticas desarrolladas por sus pueblos indígenas y rurales a lo largo de generaciones. Las delegaciones de los países presentaron sistemas agrícolas de sus territorios y comenzaron un intercambio para identificar aquellos con potencial para avanzar hacia un eventual reconocimiento SIPAM, que pudiera contribuir a conservar estos sistemas y fortalecer los medios de vida de las comunidades que los mantienen, además de favorecer oportunidades económicas vinculadas con productos tradicionales y actividades asociadas al territorio. Esta preidentificación permitirá continuar acercando a los países interesados a las capacidades técnicas de la FAO que acompañan estos procesos, con respaldo de Mesoamérica sin Hambre.
Las delegaciones tuvieron la oportunidad de conocer directamente el Metepantle de Tlaxcala, uno de los tres sistemas mexicanos que ya han recorrido el proceso de reconocimiento internacional como SIPAM, junto con las Chinampas de Ciudad de México y el Ich Kool de Yucatán. La visita permitió trasladar al territorio las discusiones sostenidas durante el encuentro.
Estuvieron en Santiago Cuaula en la inauguración de la Escuela In Situ del Metepantle tlaxcalteca, iniciativa comunitaria impulsada por la senadora Ana Lilia Rivera, quien ha desempeñado un papel destacado en el proceso que condujo al reconocimiento del Metepantle como SIPAM; allí se ofrecerá formación técnica para desarrollar actividades relacionadas con la producción de hortalizas y maguey, la cosecha de agua y la conservación de material vegetal. Su puesta en marcha busca contribuir a que los conocimientos asociados al Metepantle se preserven, compartan y repliquen en otros territorios, y a procesos de formación e investigación.


Comentarios
Publicar un comentario