Por Nohely Longo, Head de People de Cervecería Nacional
En el contexto actual, hablar de desarrollo sostenible implica, inevitablemente, hablar de talento. La educación sigue siendo uno de los motores más poderosos de movilidad social y crecimiento económico, pero hoy el reto va más allá del acceso: se trata de cómo formamos, acompañamos y potenciamos a las nuevas generaciones para que puedan liderar el futuro del país.
Desde el sector privado, este desafío no puede abordarse como un esfuerzo aislado ni como una acción de responsabilidad social. Invertir en talento es una decisión estratégica. Es entender que el crecimiento de una compañía está directamente ligado a la capacidad de su gente para innovar, adaptarse y generar valor en entornos cada vez más exigentes.
En Cervecería Nacional, esta visión se traduce en una apuesta integral por el desarrollo del talento en todas sus etapas. Desde la formación de futuros líderes hasta el acompañamiento del entorno familiar de nuestros colaboradores, hemos construido un modelo que reconoce que el potencial humano necesita oportunidades, pero también continuidad y estructura.
Un ejemplo de ello es nuestro programa Graduate Management Trainee (GMT), una plataforma global de AB InBev que impulsa a jóvenes profesionales a integrarse desde el inicio en el negocio, enfrentando retos reales y desarrollando habilidades clave como liderazgo, pensamiento estratégico y toma de decisiones. En Cervecería Nacional, el GMT permite conectar el talento joven panameño con estándares internacionales de formación y crecimiento. Más que una primera experiencia laboral, es un semillero de líderes que hoy ya suma más de 2,500 contrataciones a nivel global, con impacto directo en la evolución de la industria.
Pero el desarrollo del talento no comienza en el primer empleo. Por eso, iniciativas como Futuros Brillantes reflejan una visión de largo plazo: en cinco años, hemos becado a más de 1,050 estudiantes hijos de nuestros colaboradores desde primaria hasta la universidad. Solo recientemente, 210 jóvenes en todo el país recibieron este apoyo, bajo un modelo basado en la excelencia académica y la meritocracia. Apostar por su educación es apostar por el futuro del país.
A esto se suma Transforma, un programa que amplía la mirada sobre lo que significa desarrollar talento. Porque el crecimiento profesional no puede desligarse del bienestar personal. A través de cinco pilares educación, empleo, salud, vivienda y finanzas buscamos generar condiciones reales para que nuestros colaboradores y sus familias puedan prosperar de manera integral.
Este enfoque cobra aún más relevancia cuando entendemos el alcance de nuestro impacto: más de 1,200 empleos directos y más de 20,000 indirectos en Panamá. Cada oportunidad generada no solo impulsa una trayectoria individual, sino que fortalece el tejido económico y social del país.
Invertir en talento es, en esencia, invertir en el futuro. Es confiar en que las nuevas generaciones tienen la capacidad de transformar realidades, siempre que cuenten con las herramientas adecuadas. Desde nuestro rol como empresa, el compromiso es claro: seguir creando oportunidades, formando líderes y contribuyendo activamente a construir un Panamá más competitivo, equitativo y preparado para lo que viene.
Porque al final, el verdadero crecimiento de un país no se mide solo en cifras, sino en el potencial de su gente.


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