Datos dispersos y sistemas desconectados: el reto tecnológico que enfrentan las empresas de Centroamérica y el Caribe
· El 62% de las empresas de Centroamérica y República Dominicana planea realizar inversiones significativas en tecnología durante 2026, pero solo el 15% considera haber alcanzado una etapa madura de innovación.
· La fragmentación de datos, las aplicaciones heredadas y las dificultades para llevar la inteligencia artificial a casos de uso concretos plantean nuevos retos para las organizaciones de la región.
Un cliente realiza un pedido y la información debe pasar por el sistema de gestión de relaciones con clientes (CRM), el inventario y la plataforma de facturación. Si estas aplicaciones no están conectadas, alguien debe trasladar los datos manualmente, el proceso se retrasa y las distintas áreas trabajan con información que no siempre está actualizada. Esta situación refleja uno de los desafíos que enfrentan muchas organizaciones de Centroamérica: aplicaciones difíciles de evolucionar, datos distribuidos en distintos repositorios y herramientas operativas que no siempre ofrecen una visión completa de lo que ocurre en el negocio.
“La fragmentación tecnológica ya no es únicamente un desafío para los equipos de TI. Cuando las aplicaciones, los datos y los procesos operan de forma aislada, también se afecta la capacidad de responder con agilidad a los clientes, tomar decisiones con información completa y desarrollar nuevas capacidades de negocio. Por eso, el punto de partida debe ser conectar la tecnología con el resultado que la organización quiere alcanzar”, explica Ángel de la Cruz, gerente de Estrategia y Ventas de Soluciones Digitales de GBM.
Frente a este escenario, One Digital, una propuesta de GBM Digital Solutions respaldada por tecnología IBM, plantea un enfoque que articula integración, modernización de aplicaciones, datos e inteligencia artificial y operaciones de TI alrededor de objetivos concretos de negocio.
El desafío cobra relevancia en un momento en que las empresas de la región mantienen la tecnología entre sus prioridades de inversión. De acuerdo con el estudio Perspectivas regionales y de negocio 2026: Centroamérica y República Dominicana, de KPMG, que recogió la opinión de más de 200 líderes empresariales, el 62% de las compañías planea realizar inversiones significativas en tecnología durante este año. La analítica de datos también figura entre sus principales prioridades.
Sin embargo, la intención de invertir no necesariamente se traduce en una transformación consolidada. El mismo estudio encontró que apenas el 15% de las organizaciones considera haber alcanzado una etapa madura de innovación.
La inteligencia artificial refleja esta distancia entre las expectativas y la capacidad de implementación. Según el informe Panorama de la inteligencia artificial en México y Centroamérica 2025, también de KPMG, el 46 % de las empresas centroamericanas todavía no ha identificado con claridad qué valor comercial puede aportarles esta tecnología.
A escala de país, el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2026, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (CENIA), ubica a República Dominicana, Panamá y El Salvador en el grupo de países adoptantes, con 45,1, 39,3 y 37,9 puntos sobre 100, respectivamente. Guatemala, con 29 puntos, figura entre los exploradores, categoría que agrupa a los países que comienzan a consolidar sus ecosistemas de inteligencia artificial.
El índice también evidencia diferencias según el tamaño de las organizaciones: la adopción estimada de IA alcanza al 27,6% de las grandes empresas y desciende al 6,8% entre las pequeñas. En este contexto, avanzar en la transformación digital requiere más que incorporar nuevas herramientas. También implica contar con datos confiables, aplicaciones capaces de evolucionar y sistemas que puedan intercambiar información de manera coordinada.
“No todas las organizaciones necesitan comenzar por la misma tecnología. La conversación debe partir del problema que se quiere resolver: agilizar un proceso, proteger un servicio, aprovechar mejor los datos o habilitar una nueva capacidad. Con esa claridad es posible definir qué capacidades se necesitan y en qué orden tiene sentido avanzar”, señala el experto de GBM.
Cuatro capacidades para responder a desafíos de negocio
One Digital articula cuatro áreas de trabajo de GBM Digital Solutions que pueden desarrollarse de manera independiente o complementaria, dependiendo de las necesidades y prioridades de cada organización:
· Connect: integración híbrida. Busca conectar aplicaciones, datos y procesos para facilitar el intercambio de información y reducir las fricciones entre sistemas. En el ejemplo del pedido, permitiría que los datos fluyan entre el CRM, el inventario y la facturación, evitando reprocesos manuales y facilitando el seguimiento de cada operación.
· Modernize: modernización de aplicaciones y nube. Se enfoca en evolucionar las aplicaciones existentes para incorporar nuevas funcionalidades y responder con mayor agilidad a las necesidades del negocio. Por ejemplo, una organización que necesita habilitar un nuevo servicio digital a partir de una aplicación Java puede evaluar qué componentes modernizar y cómo integrarlos con su infraestructura actual. Este proceso no implica necesariamente trasladar todas las aplicaciones a la nube.
· Decide: datos, inteligencia artificial y gobierno. Busca aprovechar información confiable para fortalecer la analítica y desarrollar casos de uso de IA con criterios de control y gobierno definidos. Esto resulta especialmente relevante en un entorno donde, según KPMG, el 45% de las empresas centroamericanas todavía trabaja con datos aislados, sin una arquitectura centralizada. Una aplicación práctica sería facilitar que los equipos consulten información distribuida entre documentos y sistemas mediante herramientas de IA, con controles sobre el acceso y el uso de esos datos.
· Operate: operaciones y optimización de TI. Se orienta a relacionar la información de los entornos tecnológicos para mejorar la supervisión, la continuidad de los servicios y la eficiencia operativa. La importancia de esta capacidad también se relaciona con los riesgos que enfrentan las empresas: el 61% de las compañías de Centroamérica y República Dominicana identifica los ciberataques como su principal riesgo de corto plazo, de acuerdo con KPMG. Cuando un servicio presenta lentitud y distintas herramientas generan alertas, relacionar las señales y sus dependencias permite dimensionar mejor el impacto y coordinar la respuesta.
Para las empresas centroamericanas y del Caribe, el punto de partida consiste en identificar qué desafío necesitan resolver y qué resultado esperan alcanzar. Esa definición permite establecer prioridades y determinar qué capacidades tecnológicas conviene articular para avanzar de forma progresiva.

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